El rescate a los rehenes en la embajada de Japón ha sido considerada una hazaña de estrategia, planeamiento y dirección a nivel internacional, varios de los comandos han sido invitados por países extranjeros, en donde han sido homenajeados y felicitados, pero hasta el día de hoy aquí en Perú solo son combatientes señalados con el dedo acusador de la justicia peruana, guiados por políticos quienes al tratar de menospreciar cualquier logro u obra del gobierno de Alberto Fujimori , también desean marginar el accionar de estos hombres .
Por tratarse de un rescate de alto riesgo, los comandos escogidos para esta misión, debían ser los mejores de su clase, con un alto grado de experiencia , valor y una profunda vocación al servicio de la patria, sin embargo muchos de ellos luego de esta exitosa misión de gloria y orgullo nacional, fueron denunciados y continuamente maltratados por el poder judicial, por instituciones defensoras de DDHH, por políticos mezquinos, por el periodismo en general, sin tener ninguna consideración hacia estos defensores quienes arriesgando sus vidas salvaron a otras para solo recibir ingratitud.
Para muchos indolentes fácil es juzgar y criticar las acciones militares en determinada misión, erróneamente piensan que una incursión de rescate puede ser controlada como una máquina, con códigos y dispositivos sin margen de error, jamás consideran un elemento fundamental muy significativo, estamos hablando de reacciones humanas difíciles de predecir , podemos suponer o pensar diversas actitudes pero el soldado esta instruido para acatar órdenes o morir , cumplir una estrategia o fracasar en su intento de salvar vidas.
El rescate a la embajada del Japón se hizo con las menores bajas solo un rehén muerto, dos militares muertos, hubieron muchos comandos heridos, pero se consiguió salvar la vida de 71 rehenes, quienes seguramente pensaban no regresar a sus hogares.
Se critica la muerte de todos los terroristas, se especula el poco interés en salvar las vidas de estos hombres quienes tomaron la determinación de obrar al margen de la ley y los principios elementales de una sociedad civilizada, ellos optaron por el camino de las armas no de la paz, ellos se guiaban por sus propios ideales y principios sin temor a morir , por el contrario la muerte para ellos es el precio dignamente a pagar, ellos jamás hubieran permitido un rescate con poca sangre, porque sus ideales estarán siempre basados en la mayor cantidad de sangre derramada tal como nos lo demostraron con su intimidación en todos sus atentados sin piedad.
Es momento amigos de concientizar y ser justos con los comandos “Chavín de Huantar” para no seguir siendo una sociedad pasiva, ante la injusticia de algunos sectores egoístas, nosotros debemos demostrar ante nuestras instituciones democráticas, la gratitud hacia aquellos hombres que ante la tragedia son los primeros en defendernos, arriesgando su integridad física y hasta su vida.
Seamos justos y solidarios manteniendo este ejemplo de valor hacia todas nuestras futuras generaciones .No al olvido, No a la ingratitud, que nuestra voz sea escuchada hasta el último rincón de nuestro Perú profundo y ante aquellas actitudes cobardes, e indiferentes de todo nuestro sistema democrático.
Mantengamos su memoria por siempre.
Sofía Flores
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